Mem. Valverde 2: En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas

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Hasta hoy no me he enterado que al encargarme de las aves del desierto, me acaban de admitir en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Se ha abierto una puerta y no se cerrará sin que dentro haya construido algo. Estas premonitorias palabras las escribió José Antonio Valverde en Valladolid en su diario, en la primavera de 1955.

Tenía fama de genio. El director del CSIC, Albareda, le dijo: “Su primer tarea en este Centro, señor Valverde, será sacar la licenciatura y el doctorado en Ciencias Naturales”. Así fue como, entre 1959 y 1961, Valverde se examinó en la Universidad Complutense de Madrid por libre de todas las asignaturas, matriculándose a razón de dos cursos por año. 

Nueve años más tarde, fundaba en Huelva y Sevilla la Estación Biológica de Doñana, centro de investigación del CSIC en las marismas del Guadalquivir, donde alcanza el grado de profesor de investigación y las mayores distinciones y premios que por el estudio y la conservación de la naturaleza se puedan obtener y en la que la escuela de científicos por él iniciada, ha convertido a España en una potencia mundial en Biología de la Conservación.

Tras dedicar los años de 1955 y 1956 al estudio de campo y a la redacción de la obra ¿Aves del Sáhara, estudio ecológico del desierto¿ para el Instituto de Estudios Africanos, en 1957 fue contratado como colaborador eventual del CSIC en el Instituto de Aclimatación de Almería. Se dedicó a estudiar las aves de presa, los cetáceos, los murciélagos, y con la ayuda de becas March, exploró Doñana y escribió su tesis: ¿Estructura de una Comunidad de Vertebrados¿, obra de cabecera de varias generaciones de biólogos y naturalistas y uno de los libros más citados de la naturaleza en la historia de España. En él desarrollo nuevos conceptos, como el ¿Índice de Apetencia¿, relación energética entre predador y presa, y formuló una teoría sobre el origen granívoro del hombre.

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Descripción

En este segundo tomo de sus memorias, José Antonio Valverde narra cómo era la España de los años cincuenta y cómo fueron los inicios de la investigación científica de la naturaleza española en Almería, Doñana y durante su breve estancia en el Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid. También cuenta cómo se hicieron las famosas primeras fotos del águila perdicera y de quebrantahuesos. Un texto ameno, envuelto en el encanto de las primeras exploraciones de la naturaleza española.